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Domingo 06 de julio de 2014 | Publicado en edición impresa

Management

Evitar que se fuguen las Pepitos, una idea Mondelez para bajar costos

La compañía implementó un proyecto de mejora en los procesos en su planta de Pacheco con el fin de disminuir las pérdidas en el proceso de producción de las galletitas

Por Ana Falbo  | Para LA NACION

Evitar que se fugaran las Pepitos. Ése era el objetivo del proyecto Pepitos en Fuga que se propuso la empresa Mondelez luego de detectar que en su planta de Pacheco tenían una producción mayor a la deseada de galletitas que no cumplía con las condiciones para la venta mayor. Eso generaba un sobrecosto anual de US$ 103.000 para la compañía.

Son varios los motivos que hacen que una galleta defectuosa en su fabricación o envasado sea desechada: que no cumpla con el tamaño estandarizado, que se queme en el horneado o que quede marmolada por el excesivo derretimiento de las chispas de chocolate. También, por tomar contacto con el piso o por problemas de sellado en el paquete, entre otros motivos.

Pepitos es una marca de alta participación y de las más rentables para Mondelez, por eso las mejoras para evitar el scrap (así llaman a la galletita defectuosa) provocó un impacto significativo en la productividad. Las pérdidas causadas por esta “fuga” representaban casi 6% de las 10.000 toneladas producidas cada mes.

“El proceso de producción de Pepitos en la línea tres presentaba ineficiencias, ya que el porcentaje de galletitas defectuosas venía superando el estándar del 4%. Nuestro scrap promedio era de 5,52%, y nos propusimos llevarlo a 3,50 con este proyecto. Eso representaba un ahorro anual estimado de US$ 103.000″, explicó Daniel Albrizio, gerente de mejora continua de Mondelez International Cono Sur.

Luego de identificar la oportunidad de mejora y de evaluar el impacto económico del scrap en el negocio, se designó a Romina Alegre, blackbelt (cinturón negro) de manufactura en la planta de Pacheco, como líder del proyecto. Alegre armó un equipo con técnicos del área de mantenimiento, supervisores del sector de los tres turnos y operarios, para evaluar posibles soluciones a la fuga. Además, participaron de forma eventual otros empleados en el proceso de brainstorming (lluvia de ideas), planeamiento e implementación.

El plan propuso diversas medidas, dado que no se trataba de una única causa. Entre ellas, se estandarizó la temperatura del horneado para evitar que se quemaran galletitas, y se hicieron modificaciones en lona y rodillos para evitar que durante el traslado hacia el área de empaquetado las galletitas se cayeran de la cinta al suelo. También se incorporó un sensor para medir la cantidad de unidades por paquete.

También se acordaron criterios para que los empleados controlaran los paquetes de la misma forma, porque ocurría que algunos eran muy exigentes y desechaban paquetes comerciables, mientras que otros eran muy flexibles. Eso aumentaba el nivel de reclamos por parte de los consumidores.

“La disminución en el número de reclamos a partir de estos cambios fue una mejora no esperada, porque no lo habíamos tenido en cuenta en los resultados del proyecto, más enfocado en costos”, señala Alegre.

Los reclamos por mal empaquetamiento tuvieron una mejora del 7% contra el año anterior. Disminuyeron 19% las quejas por galletitas defectuosas y 70% por inconvenientes en su sabor. Y ningún consumidor volvió a manifestar su descontento por paquetes con pocos chips.

Más allá de evitar la fuga de Pepitos y optimizar la eficiencia del proceso, se apuntó también a mejorar la calidad de trabajo del personal de la línea. La invitación a participar en el proyecto fomentó su sentido de pertenencia y su compromiso.

“Buscamos generar un impacto positivo en las condiciones de trabajo y el clima laboral, y lo logramos. Esto lo detectamos a través del feedback de los supervisores de la línea y del aumento de sugerencias de mejoras provenientes de la línea tres. A su vez, se reflejó en el ausentismo y en las encuestas de satisfacción”, afirma Albrizio.

El proyecto comenzó a fines de 2012 y se extendió por seis meses, aunque todavía falta terminar de implementar algunas mejoras. Se espera la instalación de una señal luminosa para que la persona que hace el control de calidad de los paquetes pueda informarles a los maquinistas sobre la presencia de alguna falla y así corregir el proceso de empaquetado.

Los resultados hasta el momento muestran que se logró estabilizar el porcentaje de galletitas defectuosas a menos de cuatro. Además, se obtuvo una significativa disminución en la cantidad de residuos generados, dado que el scrap no recuperable es desechado.

La medición de lo alcanzado todavía continúa, así como se siguen estudiando nuevas posibilidades de mejoras. Una vez analizadas todas las lecciones aprendidas con el proyecto Pepitos en Fuga, se evaluará la posibilidad de trasladar esas mejoras a otras líneas, con el fin de optimizar los resultados de todas las producciones que se hacen en las distintas plantas que tiene la empresa en el país.

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El lobby necesita un marco legal que le brinde transparencia

Por Ana Falbo  | Para LA NACION

En los últimos años, las empresas han tenido que profesionalizar, y en algunos casos hasta crear, el área de Asuntos Públicos y/o de Intereses, con el fin de poder establecer relaciones con los funcionarios públicos.
Actualmente, 77% de las empresas cuenta con un sector determinado para estos asuntos, según el estudio de Benchmarking sobre Relaciones Institucionales, realizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA). La encuesta, de la que participaron 114 grandes empresas, fue realizada entre abril y mayo de este año, y presentada en el encuentro Gestión de Asuntos Públicos y/o Intereses, organizado por el mencionado instituto.

Cecilia Mosto, socia gerente de CIO Research, que colaboró en el armado del estudio, dijo que la escasa disposición del Gobierno durante la última década limitó el acceso y obligó a las empresas a fortalecer recursos para acercar sus posiciones, lo que ha impulsado al área de Asuntos Públicos en las corporaciones.

A diferencia de gobiernos anteriores que mantenían una relación más cercana y directa con los directivos de las empresas, hoy se requiere del área para que actúe como mediadora. Así, el informe indica que durante 2013, a través de estos departamentos, 87% de las empresas realizó gestiones de Asuntos Públicos con el Poder Ejecutivo, y 68%, con el Poder Legislativo.

La relevancia que presenta para las organizaciones se refleja en que el 81% de los responsables del sector tiene reporte directo con el CEO o presidente de la compañía, y en el aumento del presupuesto destinado al departamento, algo que se vio en el 44% de las empresas, entre las que hay nacionales y multinacionales.

Por su parte, un actor que se ha vuelto fundamental en esta relación entre el mundo corporativo y el mundo público son las cámaras y asociaciones. El 89% de las empresas dijo utilizar a estas instituciones para realizar gestiones gubernamentales, mientras que el 90% señaló que actuar a través de cámaras y asociaciones es medianamente o muy efectivo.

CADA VEZ MÁS IMPORTANTE

La necesidad de profesionalizar la práctica de gestión de asuntos públicos en las corporaciones no sólo derivó en un crecimiento del sector, sino también en una diversificación del mismo, dado que, actualmente, los profesionales responsables del área tienen como formación de grado carreras como Comunicación, Derecho, Ciencias Políticas, Ingeniería y Economía.

Sin embargo, queda mucho camino por recorrer. Mosto asegura que todavía es una actividad en iniciación y la compara con el crecimiento que tuvieron áreas como Responsabilidad Social Empresaria, y Prensa y Relaciones Públicas, que lograron consolidarse en las empresas. El sector de Asuntos Públicos aspira a seguir ese destino. “La empresa debe conocerlo, valorizarlo y capitalizarlo. Los futuros políticos van a poder aprovechar la profesionalización e institucionalización que ha venido desarrollando el sector”, sostuvo.

Si bien el área de Asuntos Públicos y/o Intereses muestra avances, sólo 44% de las empresas reconoce tener una herramienta de medición de resultados para evaluar la efectividad de su tarea. En tanto existe una gran dispersión de indicadores, según el perfil, tamaño y rubro de la empresa, lo que denota que no hay una única herramienta de medición estandarizada que permita medir la gestión. Estos datos ponen sobre la mesa la necesidad de reglamentar la actividad, algo que no ocurre en la Argentina, a pesar de que para el 60% de las empresas sea extremadamente o muy importante hacerlo.

Asimismo, otro resultado de la encuesta que no pasó desapercibido y que abre el interrogante de cómo va a responder el sector para impulsar un marco regulatorio a la actividad del lobby es la fuerte demanda, por parte de las empresas, de transparencia a la hora de interactuar con el sector público.

Sebastián Sichel Ramírez, director ejecutivo de Fuerza Pública en Chile, contó cómo fue la experiencia del país vecino, que logró regular el lobby y expuso qué beneficios presentó esta ley, mientras que Julián Martín Obiglio, director ejecutivo de Fundación nuevas Generaciones, manifestó las dificultades que observa en la Argentina para copiar el camino elegido por Chile, por tener una cultura que consideró desordenada, condición que atribuyó a los ancestros italianos.

Por su parte, el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, que irrumpió apelando a la sinceridad, capturó a la audiencia. “El problema de la Argentina no es el lobby, sino la transparencia.” Así, el ex funcionario del gobierno de néstor Kirchner denunció una cultura argentina fomentada por el Estado y las empresas, donde “todo está tan tergiversado en nuestras cabezas” que se termina eligiendo el camino del curro.

“¿Por qué tenemos problema para establecer la ley del lobby?”, preguntó Fernández. “Porque el poder y la impunidad del funcionario están en juego. Pero también la impunidad del empresario, porque para que alguien corrompa hacen falta dos: el que corrompe y el corrompido. Y los corruptores son tan dañinos como los corruptos”, se respondió.

Finalmente, el ex jefe de Gabinete concluyó que a la corrupción no la resuelve la ley de lobby, sino los controles. “Y los controles en la Argentina están totalmente quebrados”, afirmó.

                                                                                                                                       Domingo 15 de junio de 2014 | Publicado en edición impresa

Economía real

Mudarse, una decisión con un costo muy variable

Un servicio básico tiene un precio no menor a los $ 2500; luego se suman los adicionales

Por Ana Falbo  | Para LA NACION

Quien alguna vez se mudó podrá afirmar que trasladarse de una casa otra, con todo lo que ello implica, no es tarea sencilla. La odisea comienza cuando se llama a la empresa de mudanzas para pedir un presupuesto. Tal como afirma Matías Sbora, gerente de Sbora Mudanzas, cada mudanza es diferente. Según la cantidad de ambientes de la propiedad; el piso en el cual esté ubicada; el tamaño, peso, calidad y fragilidad de los muebles y objetos a trasladar; las distancias a realizar; si se solicita servicio de embalaje y/o desembalaje y el día elegido, el precio será uno u otro.

Mudar una propiedad de dos ambientes dentro de la Capital Federal cuesta entre $ 2500 y $ 3500, aproximadamente, de base. Este valor garantiza la disposición de un camión exclusivo para el cliente, canastos y cajas de cartón que son entregados una semana antes para poder guardar la ropa y objetos a mudar, y cuatro personas para cargar y descargar los “bultos” -así lo llaman en el sector- y desarmar y armar muebles.

Pero este presupuesto inicial, difícilmente sea el precio final. Avanzado el proceso, otras variables entrar en juego. Los muebles u objetos que no quepan dentro del ascensor deben ser bajados por escalera. Esto suele tener un costo que va de $ 100 a $ 1000 por “bulto”, según la empresa elegida y la cantidad de pisos a subir o bajar. En caso de que no se pueda realizar por escalera, se recurre al descenso u ascenso aéreo, desde el balcón o una ventana. Este servicio puede comenzar en los $ 200 por objeto, aunque en algunas ocasiones, como puede ser el caso de un piano, el valor mínimo es de 800 pesos.

El tiempo es tirano y embalar para una mudanza significa horas de trabajo. Por eso, muchos optan por delegar esta tarea en la empresa. Guardar vajilla, objetos de decoración y hasta la ropa en los canastos y cajas cuesta, tiene un precio que va de $ 500 en adelante. La cifra aumenta según la cantidad de horas que demande el trabajo.

Desembalar en el nuevo hogar tiene el mismo costo que embalar. Sin embargo, Ricardo Varela, encargado de Valenzuela Azul, explica que este servicio no es tan solicitado, dado que los clientes suelen preferir guardar sus pertenencias ellos mismos para elegir dónde y de qué forma colocar cada cosa.

CUESTIÓN DE DISTANCIAS

Mudarse dentro de Capital Federal no tiene costo adicional por distancia, salvo que existan paradas intermedias en las cuales se ascienden o descienden cargas. Lo mínimo que se cobra por cada “estación” es alrededor de $ 300, aunque dependiendo del trabajo y el tiempo requerido, el precio puede alcanzar y hasta exceder los 1000 pesos.

Cuando las distancias sobrepasan la General Paz, los números cambian. Si el traslado se hace dentro de un rango de 20 kilómetros, se suma aproximadamente un 20 por ciento. Ahora, si además de pisar provincia, esa distancia es mayor, entonces se adiciona alrededor de un 40%del costo total de mudanza. Este sería el caso de un traslado de Capital a Nordelta, por ejemplo.

Si el viaje es de más de 300 kilómetros, entonces la fórmula es otra. Cada kilómetro recorrido tiene un valor que va desde $ 12 a $ 18, aproximadamente, y la empresa cobra la ida y la vuelta del servicio. Otro dato no menor es que, además, existe un seguro, cuyo precio depende del valor que tienen las pertenencias, según el propio dueño. El costo, generalmente, ronda el 1% del total declarado y resguarda en caso de que el camión se incendie, sea robado o vuelque y la mercancía se pierda.

La última variable a tener en cuenta es qué día mudarse. Hacerlo un día de semana es la opción más económica, aunque no siempre la más conveniente para el cliente. Algunas empresas cobran 20% más los días sábado y, sin dudas, mudarse un domingo o feriado representa un adicional de 50 por ciento. A todos los precios mencionados se les debe sumar el IVA.

Según las fuentes consultadas, estos precios se corresponden con valores para una época de poca demanda. La caída en las ventas de inmuebles, como consecuencia del cepo al dólar, ha frenado al sector. “Antes, un sábado teníamos entre ocho y diez mudanzas, mientras que ahora solemos tener dos o tres. Los días de semana teníamos alrededor de cinco pedidos por día y hoy, por ejemplo, no tuve ninguno”, se lamenta Varela.

Las empresas aseguran que especulan a la hora de presupuestar. Primero, porque intentan tener precios accesibles para competir con las otras mudadoras, que están atravesando la misma problemática, y, en segundo lugar, porque si en el día no tienen otra mudanza programada, aceptan bajar sus precios para garantizarse un cliente. “Al menos sirve para cubrir los gastos fijos”, se conforma Aurelio Sáenz, dueño de Mudanzas El Neutral..

Clase Ejecutiva – Cronista Comercial

 
Entrevista a Carlos Gracida
 

El mexicano que brilló en Palermo

 

La leyenda viviente del polo. El favorito de la reina Isabel II. El maestro de los príncipes de Inglaterra. El Maradona del polo. Así suele ser presentado Carlos Gracida. El mexicano es el único jugador de polo del mundo que ganó tres Grand Slam y el único extranjero que consiguió el Abierto Argentino y no sólo una vez, sino en cinco oportunidades, incluyendo la Triple Corona en 1994.
Además, quien fuera integrante de la emblemática formación La Espadaña, liderada por Gonzalo Pieres, fue el único extranjero que recibió el Olimpia de Plata, el premio más importante concedido en nuestro país al mejor deportista de cada disciplina. También
se le suman otros récords, como llevarse un Abierto de Palermo habiendo marcado 10 tantos en la final, uno de sus logros preferidos. Humilde y carismático, a minutos de haber triunfado en la final del 23º Abierto de Polo Mexicano al frente del St. Regis Team, repasa todo lo que el polo le sigue regalando aún hoy, a los 53 años y con 7 de hándicap.
¿Qué implicó ser considerado el mejor del mundo y que en su país no
fuera, sin embargo, tan reconocido su deporte?
Me pasó mucho y por muchos años, que nadie se enteró aquí de mis logros y triunfos.
De todos modos, nunca le puse atención porque para mí lo importante era ganar. Ahora veo que las federaciones anteriores estaban muy mal organizadas y no les importaba promover el polo.

¿Por qué volvió a México?
Jugué acá hasta mis 17 años. Y en 1978 me fui al exterior porque el polo es un juego más internacional, aunque afortunadamente esto está cambiando a partir de la ayuda del gobierno mexicano. En esta etapa de mi carrera creo que mi obligación, que hago con gusto, es promover el deporte entre los jóvenes de mi país. Creo que aquí el polo tiene futuro: está mejorando el nivel de caballos y de jugadores.
Mundialmente, estuvimos en segundo lugar por más de 25 años. Después hubo un bajón, pero entre 1976 y 2004 no perdimos ningún partido internacional. Nunca jugamos contra la Argentina, es cierto, pero a Inglaterra y Estados Unidos les ganamos siempre.
¿Por qué la Argentina tiene un liderazgo indiscutido?
Allá, el montar a caballo es una forma de vida. También es más sencillo criar caballos. Por eso es muy difícil competirles. Además, son más de 5 mil jugadores, cuando en México
apenas llegamos a 200. Tuve la suerte de formar parte del mejor equipo en esa época, La Espadaña, imbatible por cinco años. Lograr el reconocimiento de los argentinos es
el logro más difícil para cualquier polista.
De a poco, Carlos Gracida va dejando la montura para consolidarse como hombre de negocios: su consultora organiza campeonatos y en breve abrirá su primera
academia. Además, en 2011 creó Gracida Polo, en sociedad con G2 Investment Group: con sede en los Estados Unidos, su misión es desarrollar negocios en bienes raíces, productos ecuestres de lujo y management deportivo con especial foco en China.

Fue invitado a la boda del príncipe William y Kate Middleton. Es que el polista no sólo ha conquistado los principales torneos, sino también a la realeza british: fue instructor del príncipe Carlos y sus hijos. Además, la reina Isabel II ha reconocido públicamente que es su jugador favorito. También entrenó al rey Constantino de Grecia, al príncipe Talal de Jordania y a los actores Sylvester Stallone y Tommy Lee Jones.


 

Clase Ejecutiva – El Cronista

Una tarde de alto hándicap EN EL DF

 

CRÓNICA DE LA VIBRANTE FINAL DEL 23º ABIERTO MEXICANO DE POLO. LOS JUGADORES DE LA ÉPOCA DE ORO APUESTAN
A TRANSMITIRLE SU PASIÓN A LAS NUEVAS GENERACIONES PARA QUE EL PAÍS RECUPERE SU POSICIONAMIENTO EN EL MAPA MUNDIAL DEL DEPORTE DE REYES.
Txt: Ana Falbo

En el Distrito Federal puede llover en cualquier momento. Aún en el menos pensado. De todos modos, será un día perfecto para la final del 23º Abierto Mexicano de Polo, donde se enfrentará el equipo St. Regis –con el legendario Carlos Gracida, el jugador que conquistó más torneos en la historia moderna del polo, a la cabeza– contra Audi, ganador del campeonato en los últimos años y capitaneado por Valerio Aguilar, otro de los pocos mexicanos que superó el hándicap de 5 goles.
“Tenemos la espina clavada y estamos con toda la preparación para ganar”, aseguró Gracida en la conferencia de prensa realizada el día previo a la final en el lujoso hotel St. Regis México City. Este es el cuarto año que el jugador llega a la última instancia del
campeonato junto a Guillermo Steta, presidente de la Federación de Polo Mexicana, sin alcanzar aún la medalla de oro. Por eso, en esta nueva oportunidad, los compañeros buscan revancha con el apoyo del cinco estrellas que, si bien esponsorea hace años al polo anivel mundial –con el argentino Nacho Figueras como embajador de la marca–, es la primera vez que patrocina a un team en tierra azteca.
A pesar de que el St. Regis ofrece combis para trasladar a los espectadores hacia el lugar del encuentro, la avenida Paseo de La Reforma, una de las más importantes del DF, invita a caminar esos poco más de 20 minutos que separan al hotel de Campo Marte, el predio deportivo y militar en donde se vivirá el enfrentamiento definitorio.
La historia del polo en México comenzó a fines del siglo XIX y tuvo mucho predicamento inicialmente entre los militares, ya que su práctica se impuso de manera obligatoria en los regimientos de caballería alrededor de 1920. Antes, había sido el primer deporte
en darle a ese país un trofeo olímpico en 1900, en París, hazaña que se repetiría en la edición de Berlín 1936. “Sentimos cierta presión porque México era muy importante en los ‘80 y ‘90 para el polo internacional.
Gracida fue el mejor jugador de polo del mundo al ganar el British Open Gold Cup, el US Open y la Triple Corona Argentina. Ese tipo de jugadores solíamos tener… Hoy, nos motiva la convicción de producir nuevos talentos y mantener un alto nivel para volver a estar entre los torneos más importantes del mundo”, afirmó Steta, quien reconoce y agradece el apoyo brindado por el gobierno mexicano a la federación que preside. El compromiso de garantizar un mejor polo se refleja también en la decisión de elevar
el hándicap del Abierto mexicano de 12 a 14 goles, con el fin de alcanzar una mayor velocidad de juego, adrenalina y contacto entre los jugadores.

Ya en el Campo Marte, los organizadores estiman la presencia de 4 mil espectadores. El cinco estrellas tiene una carpa exclusiva  para sus invitados: una alfombra roja custodiada invita a pasar al vip, donde desfilan St. Regis Bloody Mary (trago insignia de la marca, creado en el St. Regis Nueva York, el primero de la cadena, fundado en 1904), whisky, langostinos, ostras, salmón y deliciosos postres que los camareros ofrecen al ritmo del mantra “Un placer servirle”. El look campestre chic se impone como dress code. Mientras tanto, en las tribunas populares, los tacos de camarón de Fisher’s son un hit.
Comienza el rito final: se presenta a los jugadores, que reciben tímidos aplausos, elocuente señal del desconocimiento general del público respecto de los protagonistas de la fecha. El equipo de Carlos Gracida –“el Maradona del polo”, según el relator oficial–
está integrado por uno de sus hijos, Mariano, Guillermo Steta y Miguel Gómez de Parada, quien jugó con Gracida en Inglaterra y Francia. Del otro lado del campo, Valerio Aguilar lidera a su hermano Francisco, Isaac Sepúlveda y Carlos Hernández. El relator describe las jugadas con gran detalle para aquellos –amplia mayoría en los palcos– que apenas conocen las reglas, dato indicador de lo mucho que tiene por crecer el deporte en ese país para superar su actual condición de evento social. Carlos Gracida
abre el marcador con una rápida jugada que inicia en el medio del campo. El equipo St. Regis logra imponerse y en el tercer chucker ya va ganando 5 a 0. En el medio tiempo, el relator invita al público a participar del tradicional divot stomping para acomodar los terrones de tierra levantados por los caballos. En el cuarto chucker, el equipo Audi suma dos puntos,
pero el St. Regis es superior y el partido termina 8 a tres: 6 de los tantos llevan la firma de Gracida, mientras que los otros dos son rubricados por su hijo, quien a los 18 años acaba de jugar y ganar su primer torneo en México. Los jinetes levantan el trofeo junto
a Rui Reis, director General del hotel patrocinador.
Entre aplausos y champagne, Gracida ya se mentaliza para su próximo desafío: defender el título que ganó el año pasado con Carlitos, su otro hijo, en el torneo de Palm Beach.

 

 

De viaje

Una visita a Punta Mita, el paraíso oculto en México

11-02-2014 – 15:29 -El sonido del mar y el canto del zanate son lo único que se escucha en esas 1.500 hectáreas con más de 14 kilómetros de playas de arena blanca, palmeras y rocas bañadas por las aguas del Pacífico que conforman la exclusiva península azteca.

Ana Falbo

Al oeste de México, en la Riviera Nayarit, Punta Mita –también conocida como el tesoro del Pacífico mexicano– toma forma de isla de lujo con hoteles de alta gama, edificios residenciales y dos exclusivos campos de golf –diseñados por el legendario Jack Nicklaus– que invitan a jugar con vista panorámica hacia un mar turquesa que se mezcla con tonos verdes. El nombre de la península deriva del vocablo mictlán, de origen azteca, que significa puerta de entrada al paraíso, sensación que se vive en cada rincón del lujoso St. Regis Punta Mita. Los límites del resort cinco estrellas son el mar y la cancha de golf de la cual es habitué el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto.
Luego de aterrizar en el aeropuerto de Puerto Vallarta, una van nos espera para salvar los 50 kilómetros que nos separan del hotel. En su interior hay refrescos y revistas, para que el visitante vaya entrando en clima. Asimismo, el chofer, cual guía de turismo, va introduciendo al pasajero en la cultura del lugar y su historia, contando también sobre los pueblitos que forman parte del recorrido. Tiene órdenes de no detenerse hasta llegar a destino y así lo hace, mientras bordea las costas y acantilados en donde ya comienza a apreciarse el mar turquesa.

MEXICO CUATROA descansar. Piscina o playa, las dos opciones que ofrece este rincón de México. Foto: Clase Ejecutiva. 

Una vez en el hotel, unas margaritas y limonadas frescas dan la bienvenida. El personal es muy servicial y los detalles, cuidados al extremo: queda en evidencia que no hay otra cosa que hacer más que relajarse y disfrutar. Como es norma en la cadena, cada habitación tiene asignado un butler (mayordomo) las 24 horas. “Quizá está en la playa y olvidó sus anteojos en la habitación, entonces nos escribe un mail y se los llevamos”, me explica el que me asignan. Dado que el hotel tiene wifi de cortesía, el huésped puede hacer realidad su pedido –celular o tablet mediante– sin moverse de su reposera.

Dejarse llevar
El mayordomo está esperando en la puerta de la habitación para mostrarme los servicios y facilidades: una cama king size es iluminada por el sol que entra por el ventanal que da al balcón terraza, en donde hay un camastro y una mesa con vista a la pileta principal que, rodeada de palmeras, comienza en el lobby del hotel y en forma de cascada va bajando hasta llegar a la playa. Claro, aquí el mar siempre es telón de fondo. “Si quiere ir a disfrutar de la playa, me encargo de desarmar sus maletas”, me sugiere, mientras abre la puerta del vestidor.

Entre los 120 cuartos y suites del hotel, hay opciones con deck y pileta privada en un jardín propio que da sobre la playa, con una moderna cocina y living comedor para instalarse en familia. De todos modos, las opciones gastronómicas del resort tientan a salir de la habitación y degustar los manjares que ofrecen los tres restaurantes del complejo. La alternativa más exclusiva es el elegante Carolina, galardonado con el AAA Five Diamond Award. Su romántica terraza al aire libre es el escenario perfecto para degustar la especialidad de la casa: el pescado y los mariscos frescos. Sea una langosta del Caribe o un canelón (alcachofa rellena de langosta, foie gras y trufa), las presentaciones son tan gourmet como exquisitas.

Una vez en el hotel, unas margaritas y limonadas frescas dan la bienvenida.

Alternativa más distendida pero igualmente cuidada, el Sea Breeze ofrece cocina fusión latina con toques mediterráneos en un relajado ambiente de bistró que también permite comer al aire libre con el sonido de mar de fondo. En el menú se destaca la cocina argentina, con empanadas y cortes de carne asados a la leña y al horno. Para desayunar y almorzar, a pasos de la arena, está Las Marietas, que presenta un estilo playero chic: en un comedor abierto con techo de paja se sirven suculentos desayunos americanos y se puede almorzar auténticas recetas mexicanas.

Ya en la playa, o en alguna de las tres piscinas del complejo, el huésped no necesita preocuparse por nada: toallas, protector solar, frappera con hielo, agua, frutas, tragos, smoothies, revistas, libros y vaporizadores para refrescarse se le ofrecen con sólo hacer un gesto. En la piscina para adultos se suma la posibilidad de alquilar gazebos con televisores Led de 37”, reproductor de DVD, estación de iPod, teléfono y minibar.

mexico UNOComodidad. Además de los servicios del hotel, el clima da una excelente bienvenida. Foto: Clase Ejecutiva. 

Si todavía es necesario relajarse un poco más, el Remède Spa ofrece tratamientos tan personalizados como efectivos. Un deck con reposeras junto a una pileta con cascada y un jacuzzi son el lugar perfecto para esperar, con un refrigerio, el turno del masaje, aunque también se puede acceder al sauna, la sala de vapor o el gimnasio. Caminar entre los jardines hacia uno de los 9 gabinetes privados relaja aún más. Y esos 60 minutos de masajes se vuelven una experiencia integral y casi sagrada.

Desde luego, el resort ofrece actividades más lúdicas. Los más deportistas pueden ir al centro de tenis o a las canchas de golf, asistir a las clases de aquaerobic o de salsa, ejercitarse o realizar una excursión en bicicleta para conocer la comunidad de Punta Mita. La lista se amplía para quienes quieren aprovechar el mar: pescar, practicar buceo, kayak, esnórquel, stand-up paddle (surf con remo) o canopy (tirolesa con eslinga de acero a 30 metros del piso del bosque) son algunas de las alternativas. Desde diciembre hasta abril se suma el avistaje de ballenas como atracción imperdible.

¿Otra excursión recomendada? Visitar en lancha las Islas Marietas, pequeñas y deshabitadas, a 15 minutos de la costa del hotel. Junto con Playa Escondida, a la cual sólo se puede acceder nadando a través de túneles subterráneos, forman un área natural protegida con la categoría de parque nacional desde 2005 y de reserva de la biosfera por la Unesco desde 2008. En el paseo se descubre una variada y colorida vida marítima, así como también una gran cantidad de aves, como el pájaro bobo de pata azul que se encuentra únicamente aquí y en las Galápagos.

Mexico DOS

Recorrida. Además del relax, el lugar ofrece excursiones. Foto: Clase Ejecutiva.

El sol se pone en el horizonte y el atardecer se presenta como una obra de arte. Desde la reposera, con el sonido del mar y el canto del pájaro zanate de fondo, me invade una certeza: no puede haber nada más perfecto en la vida más que este instante. Justo en ese momento, uno de los mayordomos se acerca con una copa de champagne. ¡Siempre se puede pedir más en el paraíso!

Budget paradisíaco
– u$s 400 suite de lujo con terraza privada orientada al jardín.
– u$s 6.500 suite presidencial de 288 metros cuadrados, jacuzzi, piscina privada y salida directa a la playa.
– u$s 270 transfer in/out desde el aeropuerto en una van de lujo.
– u$s 120 a u$s 260 tratamientos de spa.
– u$s 100 gazebo junto a la pileta, equipado con Led, reproductor DVD, estación iPod y minibar.
– u$s 195 a u$ 210 jugar en el campo de golf de 18 hoyos diseñado por Jack Nicklaus.
– u$s 125 tour a Islas Marietas o avistamiento de ballenas.
– u$s 160 lecciones de surf o stand up paddle.

El toque argentino
Carl Emberson, gerente general de St. Regis Punta Mita, es un viejo conocido de los sibaritas argentinos. Nacido hace 50 años en las Islas Fiji, se crió en Australia, estudió en Suiza y vivió 10 años aquí, además de haber rotado por Inglaterra, Bélgica, Uruguay y Brasil. Habla inglés, español –con expresiones típicamente porteñas–, portugués y francés. Su esposa es uruguaya y sus hijas estudian en Inglaterra.

En nuestro país, fue responsable del lanzamiento de Gato Dumas Catering, gerente general del hotel Piscis en Las Leñas, del restaurante Bice de Puerto Madero y finalmente de Park Hyatt Mendoza, donde implementó el exitoso programa enogastronómico Master of Food & Wine South América. Será por ello que uno de los restó del complejo ofrece carnes asadas y empanadas al estilo argentino. Afable y relajado, es el anfitrión perfecto en esta playa paradisíaca. Amante del golf, suele invitar al presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, a jugar en el exclusivo campo del resort.

– See more at: http://www.apertura.com/clase/Una-visita-a-Punta-Mita-el-paraiso-oculto-en-Mexico-20140211-0004.html#sthash.qEk532Kj.dpuf

EL CRONISTA COMERCIAL – APERTURA

Economía

Cómo estudiar en el exterior y sobrevivir al cepo cambiario

06-12-2012 – 15:10 -Las desventuras de los argentinos que hacen sus estudios de posgrado en el exterior en la era del dólar blue. Testimonios en primera persona.

Ana Falbo

Uno toma la decisión. Ahorra. Analiza posibles universidades y propuestas. Ahorra. Prepara exámenes. Ahorra. Reúne cartas de recomendación y demás papelerío. Ahorra. Aplica en una institución. Ahorra. Saca la visa. Ahorra. Se presenta a una beca. Ahorra. Averigua dónde vivirá durante el próximo año o dos. Ahorra. Y, cuando piensa que está todo listo, mientras prepara las valijas, rompe la alcancía para convertir su contenido en la moneda local del destino elegido y la respuesta no es, precisamente, la que se esperaba.

Hoy día, los argentinos que tengan intenciones de estudiar un posgrado en el exterior no pueden descuidar esta variable fundamental que es la restricción a la compra de divisas extranjeras. La única alternativa que plantea el Estado para adquirir dólares es para el turismo. Por eso, irse a estudiar un año, o más, no entra dentro de los supuestos que contempla la normativa.

Las experiencias de aquellos estudiantes que se están capacitando en otros países demuestran que los montos autorizados para conseguir dólares no tienen relación directa ni con el salario –aunque esté justificado–, ni con las necesidades que se presentan a la hora de vivir por uno o dos años sin trabajar.

“¿No te parece injusto preguntar por el cepo cambiario?”, le preguntó la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, a un alumno durante la conferencia de prensa que realizó en Harvard.
Iván F. –por precaución, pidió reserva de su apellido–, un médico pediatra de 29 años, ingresó a esa misma universidad hace dos meses, para realizar un MBA que paga con sus ahorros y ayuda familiar. “Estuve a punto de cancelar todo, ante la imposibilidad de comprar dólares. Estoy acá porque Harvard me apoyó en todas las formas imaginables, para que no me pierda esta oportunidad. Cuando supo de mis dificultades para acceder al dólar, me becó en un 50 por ciento. Esto significa que me regaló más de US$ 90.000 sin conocerme y me dio un límite de hasta US$ 200.000 de préstamo, que tengo que devolver a tasas irrisorias. Además, me brindó soporte logístico, legal y académico”, relata.

Iván tenía el 40 por ciento de sus ahorros en pesos y, aún hoy, continúa con dificultades para transferirlos a dólares. Cuando solicitó permiso a la AFIP, se le autorizó a comprar US$ 5000 únicamente. “Una suma ínfima, considerando que viviría dos años en el exterior y tengo ingresos estables en blanco, como para justificar una compra que supera, al menos, 10 veces esa cantidad. Además, perdí muchísimo tiempo en trámites en la AFIP que no tuvieron ningún sentido. Luchar contra la burocracia gubernamental me trajo enormes gastos y, peor aún, amenazas e intimidaciones de que, si seguía intentando comprar dólares, podía sufrir consecuencias legales”, señala.

Esta presión, cuenta el médico, fue de manera informal, a través de empleados de la AFIP que le indicaron que no le convenía recurrir a la Justicia para solucionar la imposibilidad de comprar divisas porque le traería consecuencias “difíciles de afrontar”. “En carne propia, sufrí la cancelación de mi tarjeta de crédito para usar en el exterior. Cuando llamé a la compañía, me indicaron que esto se debía a que la AFIP la había bloqueado, algo que, claramente, extralimita sus potestades legales. Ahí fue cuando decidí no insistir más con la dolarización de mis ahorros”, se resigna.

Robertino Correa Sanz, de 27 años, es licenciado en Administración de Empresas y está realizando un master de dos años en Comercio, con título en Estrategia de Negocio y en Banca, en la Universidad de New South Wales (UNSW) en la Australian School of Business. “Honestamente, no hay mucho que uno pueda hacer. Se trata de medidas que nos afectan y que hace que tengamos que limitarnos en gastos y tengamos un estilo de vida acorde a la situación. De más está decir que la opción de no trabajar más allá de la carga horaria que implica realizar el master no es viable si no podemos contar con nuestro dinero o si nos empobrecen con retenciones o impuestos”, dice.

Correa Sanz tiene jornadas full time y, aunque la carga horaria de cursada es intensa, le preocupa más el tiempo que debe destinar a estudiar e investigar fuera de clase dado que, además, trabaja en una empresa australiana de comercialización de commodities para poder pagar su vivienda y demás gastos.

“Antes de venir a Australia, necesitaba comprar dólares y apliqué a la AFIP, informando que viajaba por motivos de estudio por dos años. Me habilitaron a comprar US$ 2000, mientras que, en Sydney, alquilar un monoambiente cuesta 1800 dólares australianos (US$ 1860, aproximadamente) por mes. Planeé el viaje con varios meses de anticipación y contaba con poder comprar dólares a un tipo de cambio oficial. Finalmente, me vi forzado a perder el 20 por ciento de mis ahorros en el mercado paralelo”, relata.

Los estudiantes entrevistados, unánimemente, trasmiten el esfuerzo que implica cursar un posgrado en el exterior, debido a la exigencia académica que presentan las carreras y universidades. En este contexto, a esta situación de presión, deben sumarles preocupaciones económicas no contempladas.

“La imposibilidad de transferir divisas de un país al otro hace que me retrase con los pagos y no pueda concentrar toda mi atención en el estudio. Tengo que hacer malabares con las tarjetas para no exceder el límite y, además, ahora, también debo tener en cuenta el 15 por ciento de recargo. Las tarjetas de crédito son la única opción que encontré para poder seguir este proyecto. Mi novia, que viajó conmigo, logra conseguir trabajos eventuales. Entonces, el mes que trabaja bien no necesitamos que nos envíen dinero. Pero, si el mes es malo, no sé qué haríamos sin las tarjetas de crédito”, explica Daniel, de 30 años, quien, por miedo a presiones de la AFIP, prefiere no dar su apellido.

Es licenciado en Economía y viajó a Australia al obtener una beca del 60 por ciento para realizar un master en Políticas Públicas y Management. Sus gastos están destinados al 40 por ciento de la carrera y a los costos que implica vivir allá. “Para poder viajar, saqué un préstamo en un banco en la Argentina y, con eso, compré dólares. En ese momento, el mercado de divisas estaba recién empezando a cerrarse y, a pesar de que perdí mucho tiempo –de hecho, días– haciendo trámites en la AFIP, logré pasar la totalidad del préstamo a dólares y, con eso, viajar y pagar la universidad”, indica.

Así, las experiencias se repiten una y otra vez en la otra punta del mapa. Un abogado de 30 años que está realizando una maestría en Derecho en la Universidad de Minnesota, en los Estados Unidos, y que también prefiere no dar su nombre por miedo a represalias por parte del Gobierno, coincide en que invirtió mucho tiempo y esfuerzo en un largo proceso del cual no obtuvo la cantidad de divisas que necesita para estudiar en el exterior. “Lo que más me preocupa no es el dinero, sino el tiempo y el esfuerzo que todo esto implica. Todo lo que tengo son ahorros, producto de mi trabajo declarado a lo largo de más de 10 años”, dice el joven, quien contrató a un contador para poner sus papeles en regla luego de solicitar a la AFIP la compra de dólares y recibir, como respuesta, que adeudaba una declaración jurada.

“No tengo holgura económica y todo resultó más caro de lo que estimaba en un comienzo. Los dólares que me permitió comprar la AFIP eran muy pocos para vivir un año en el exterior sin trabajar. Si bien el organismo siempre respondió a mis consultas por correo electrónico, las respuestas fueron un abecedario de normativas sobre una operación que no está del todo clara aún. Hay mucha falta de claridad sobre los controles y mucha incertidumbre”, declara el abogado, quien vivió en carne propia lo que define como una pesadilla.
Plan B(lue)

Iván, el médico que hace su MBA en Harvard, sabe que la opción de comprar dólares en el mercado blue existe. Pero se niega a que sus ahorros disminuyan en un 30 por ciento “por ilógicas cuestiones políticas”.

La alternativa más utilizada por los estudiantes es la tarjeta. Correa Sanz cuenta que logró sacar provecho del plástico antes de que se anunciara el impuesto del 15 por ciento. “Comencé utilizando la tarjeta de crédito para poder acceder al cambio oficial. Un compañero venezolano me advirtió que la próxima medida sería sobre las tarjetas de crédito, así que traté de pagar absolutamente todo con ese medio, para, así, liberar el dinero de allá. Pero no hice a tiempo y, al mes de estar acá, aplicaron el impuesto. A pesar de que, ahora, soy un 15 por ciento más pobre, en términos de poder adquisitivo, todavía, me resulta más atractivo perder ese porcentaje, porque las otras opciones, ya sea comprar dólares o girar al exterior, son más costosas”, resume su experiencia.
Por su parte, Daniel, el economista que está en Australia, también utiliza poco efectivo: “La modificación en la política cambiaria me impactó mucho, dado que el costo de toda la carrera me aumentó un gran porcentaje en pesos. Cuando decidí viajar, tenía que multiplicar todo por 4,5. Hoy, por 6,5”, explica el joven, quien, todavía, debe terminar de pagar la segunda cuota de la carrera, que ya venció.

Intercambio de realidades

Daniel agradece la flexibilidad de pago que le otorgó la universidad, al enterarse de su situación: “Le conté a las autoridades que el dinero para pagar la cuota estaba en la Argentina pero que no me lo habían enviado porque no podía comprar dólares. Me miraron asombrados; no podían entender que, siendo mi dinero, no pueda disponer de él libremente. Por suerte, me dieron tiempo hasta resolver el tema”.

En tanto, fue Correa Sanz quien se sorprendió al charlar con sus compañeros de maestría sobre la ayuda económica que gobiernos de otros países les brindan a sus estudiantes: “Acá, veo que muchos gobiernos de países nórdicos, o el australiano, les dan préstamos a sus estudiantes, a una mínima tasa de interés, para que realicen sus estudios. A tal punto que, en Noruega, les pagan las carreras de grado y posgrado a aquellos jóvenes que deciden estudiar fuera del país, más un sueldo mensual, sólo, por ser estudiantes. Es muy fuerte la sensación que me produce escuchar esto cuando lo único que recibo de mi país son trabas e impuestos sobre mis ahorros, que decido invertir en educación”.
Día a día, estos estudiantes resisten las dificultades cambiarias y continúan en la lucha diaria para pagar sus gastos en dólares. “Invertí todo en esta decisión. No es una opción abandonar estos estudios, cueste lo que cueste. Sí me planteé, dada la situación, si había elegido el mejor momento para comenzar este proyecto. Aunque, por instantes, lo dudé, luego de ver cómo se está viviendo en la Argentina, en contraste con Australia, no tengo ninguna duda de la decisión que tomé”, concluye Correa Sanz.
La edición original de este artículo se publicó por primera vez en la revista Apertura N° 227 (11/2012).